CULTURA TECUEXE

Idioma Tecuexe (Posible variación del nahuatl – lenguas uto-aztecas)
Religión Sincretismo
Etnias relacionadas Zacateco, Guamare, Caxcan, Huejotzingas, Pame,

Los Tecuexes (nombre que posiblemente significa ‘terraza de piedra’) era una tribu originaria de México que habitaba al noreste y centro del estado de Jalisco, una de las de mayor antigüedad y cuya historia es poco conocida. Eran de afiliación nahua y aunque su lengua es desconocida se supone hablaban una lengua del tronco lingüístico uto-azteca. Durante la época colonial, algunos Tecuexes escribían documentos en Náhuatl, no se sabe si esto significa que el Náhuatl del Occidente era su idioma o si lo aprendieron por los frailes que llegaron en la conquista.

Durante siglos dominaron un extenso territorio, asentándose y estableciendo cacicazgos organizados en varios señoríos independientes entre sí gobernados por monarcas pertenecientes a los linajes de los más populares guerreros. A la llegada de los españoles se estima que eran nueve los señoríos tecuexes: Mitic, Xalostotitlan, Yahualican, Mexticacan, Tlacotan, Ixtlahuacan, Acatic, Tecpatitlan y Tzapotlan. Se asentaron en gran parte del Río Verde, desde Teocaltiche hasta Xochitán, y colindaban con los zacatecos, caxcanes, cocas, huicholes, guayares y tarascos, principalmente. A pesar de haber sido una comunidad más pacífica que los Caxcanes, los Tecuexes eran reconocidos como belicosos e indómitos, pues los mexicas no pudieron contra ellos.

A la luz de recientes investigaciones se han logrado obtener interesantes datos sobre su vida religiosa, cultural y social; ahora se conoce que además de expertos guerreros, eran magníficos agricultores – cultivaban maíz, frijol, chili, camotl, tlalcacahuatl, pochotl, calabaza, chía, amaranto, maguey o metl – por lo que sus secretos medicinales de las hierbas eran muy avanzados y eran profundamente religiosos. Creían en la existencia de un ser supremo invisible, creador de todas las cosas materiales, inmateriales e invisibles, bajo cuyo poder existían otras divinidades; también creían en la inmortalidad del alma y no efectuaban sacrificios humanos, sino que ofrecían cantos, danzas, oraciones, aves, semillas y flores silvestres.

Los Tecuexes tenían centros de gobierno o cacicazgo importantes como Acatic, que tenía su propia ley, idioma, religión y reglas de convivencia. La sociedad formaba 3 castas: la sacerdotal que gobernaba a la población como los chamanes, sacerdotes, sanadores o curanderos que eran dueños del conocimiento sobre plantas y rituales; la militar en quien descansaba el poder consultivo del gobierno y las posibles batallas a enfrentar; y la Popular, donde recaían las actividades diarias como la agricultura, la alfarería, etc.

El hombre Tecuexe solía cubrirse con mantas que echaba sobre sus hombros, unidos en varias partes y dejando una abertura para la cabeza, acostumbraban a traer plumas en los arcos de las jaras aseguradas por vistosos cordones teñidos de vivos colores y que eran adornados con ramas de ahuehuete. Eran de estatura un poco más alta que otras tribus, con más tradiciones culturales, más valerosos y más temibles.

La mujer Tecuexe socialmente tenían los mismos privilegios que los hombres: intervenían en los consejos del pueblo, conocían el manejo de las armas y eran llamadas a la guerra si era necesario, de acuerdo a los datos eran muy temidas por los españoles pues sus gritos eran muy estridentes y su eco recorría gran parte de la barranca. Eran afanosas y diligentes en los trabajos agrícolas, además eran artistas en la alfarería, en el arte de hilar y de tejer algodón.

Los pobladores tecuexes bailaban texturas monorrítmicas formando círculos al son del teponahuaste (teponaztli), una especie de castañuelas de piedra negra muy sonora y un tipo de cascabeles que colocaban en el cuello y los tobillos; su baile era una constante persecución (caminata) que escenificaba sus más recientes luchas.

A diferencia de otros pueblos indígenas de aquella época, los Tecuexes no tuvieron grandes lujos como aquellos que construyeron grandes pirámides o que trabajaban materiales como el oro para sus indumentarias, no obstante, gozaban de una excelente organización que permitía que toda la población pudiese disfrutar de los beneficios de su pueblo. En el Municipio de Acatic hay varios centros arqueológicos que a pesar de estar en estados de conservación deplorable, dan pauta sobre el estilo de vida que llevaron los Tecuexes antes de la conquista como Corral Falso, Corral de Barrancas, Tepozán y Tamara en la Barranca.

DE LA CONQUISTA AL MESTIZAJE

A la llegada de los españoles, Acatic era el eje de las tierras de los Tecuexes por contar una basta riqueza natural que los proveían de diversos alimentos. La población indígena disminuyó tanto por las guerras como por las enfermedades que surgen con la llegada de los conquistadores, sobrevive muy probablemente por ocultarse dentro de la barranca.

Las tierras de Acatic permanecen siendo comunales hasta finales del siglo XIX (en 1572 se registra la existencia de 500 indios) y siendo Tecuexe hasta mediados del siglo XVII (entre 1648 y 1649 se crea una lista de lugares en donde se hablaba el Tecuexe, entre ellos Acatic). Una ley establecida durante la fundación de la Nueva Galicia, exponía que los españoles no podían establecerse en los pueblos indios, lo que permitió que la población indígena pudiera vivir por separado conservando algunas de sus tradiciones en el pueblo.

En 1530, el Reino de España había ya conquistado el Imperio azteca adentrándose en las tierras del imperio tarasco y todos los señoríos ubicados en el actual estado de Jalisco. La conquista de los cacicazgos de esta región estuvo a cargo de Pedro Almíndez Chirino quien fue bien recibido por los Tecuexes, y al no encontrar resistencia, tomó posesión de este territorio. Chirinos se hizo acompañar del cacique de Acatic llamado Xocinaque quien le sirvió de intérprete ante otros pueblos vecinos. En 1538 se presentó una batalla regional que puso en peligro el control de los territorios conquistados, conflicto que se prolongó hasta 1541 con un trágico desenlace para los tecuexes en el cerro del Mixtón. Se dice que el último jefe de los Tecuexes fue Chapalac, de donde toma su nombre el famoso Lago de Chapala.

El proceso de evangelización de los naturales estuvo a cargo de los franciscanos, después de la conquista y evangelización tomó el nombre de San Juan de Acatic. En la estadística de la Provincia de Guadalajara de 1823 se menciona a Acatic como ayuntamiento, en 1864 Acatic fue ocupado por los franceses y es hasta 1886 que un documento menciona a Acatic como municipio. Se dice que para mediados del siglo XIX, ninguna persona en la tribu podía hablar su lengua materna y gran parte de su identidad fue olvidada.